Pantalla Grande

No hay otra opción

Un curriculum de muerte



Director: Park Chan-wook

Guion: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee, basado en la novela de Donald E. Westlake

Fotografía: Kim Woo-hyung

Dirección de arte: Marius Winje Brustad, Mirjam Veske

Diseño de producción: Ryu Seong-hie

Vestuario: Cho Sang-Kyung

Música: Cho Young-wuk

Montaje: Kim Ho-bin, Kim Sang-beom

Productores: Jisun Black, Alexandre Gavras, Michèle Ray-Gravas, Park Chan-wook, Hyeon-am Oh

Intérpretes: Lee Byung-hun, Son Ye-jin, Lee Sung-min, Yeom Hye-ran, Yoo Yeon-seok, Cha Seung-won, Park Hee-soon


Idioma (VOSE): Coreano

Duración: 139'

SESIÓN 28.10.26

Tienes una vida feliz, una familia maravillosa. Trabajas en una papelera desde hace 25 años. Eres el trabajador perfecto: diligente, capaz. Pero un día, de la noche a la mañana: «Oh, lo sentimos mucho»; reestructuración de personal. Te despiden y tu mundo se viene abajo. Bueno, no pasa nada, conseguiré trabajo en otra empresa, pero, «oh, lo sentimos mucho»: buscan otros perfiles, estás ‘oxidado’. Las oportunidades y el empleo son para otras personas. Te miras en el espejo. A tu edad, qué vas a hacer. Definitivamente, como señala el protagonista de esta película, «para dar de comer a mi familia haría lo que fuera. No hay otra opción»: hay que eliminar a todos rivales que sean competencia en la oferta de empleo que puede ser tu gran oportunidad. Esta es la premisa con la que Yoo Man-su (maravillosamente encarnado por Lee Byung-hun) arranca el espléndido e ingenioso nuevo filme de Park Chan-wook (Oldboy, La doncella, Decision to leave), uno de los pesos pesados de la cinematografía mundial. 

Park Chan-wook vuelve en plena forma con una película en la que retrata con sus artes de siempre (esa poética del absurdo, ese humor negro impregnado de toques de ternura que es marca de su brillante filmografía, esa factura visual espectacular) una cruel y despiadada estampa del capitalismo salvaje, adaptando a la realidad de Corea del Sur, la novela de Donald E. Westlake, The Ax, que ya fue llevada al cine en 2005 bajo el título de Arcadia por Costa-Gavras. El incisivo sarcasmo de aquella se transforma aquí en todo un festival recitativo del mejor Park Chan-wook aupado en uno de sus temas recurrentes y casi obsesivos: la venganza y la disyuntiva moral que provoca. «Lo interesante es que cuando Man-su ejecuta todas esas maldades se dice a sí mismo que es por su familia y siente que sus acciones están justificadas. Eso le da mucha seguridad para hacer lo que hace. La destrucción de su alma es inevitable», señala el prestigioso director surcoreano.

 Tratándose de un filme de Park Chan-wook, evidentemente, Man-su no lo tendrá tan fácil. Y aunque no todos sus rivales laborales están libres de miserias, el director pone en un lugar muy incómodo al espectador. ¿Realmente no hay otra opción? Por el camino del debate moral que suscita, el cineasta pondrá toda la carne en el asador en esta producción juguetona, un poco salvaje y extremadamente divertida. Como siempre en sus películas, el humor es un elemento destacado, pero aquí constituye un pilar básico de la producción y de la caracterización del propio protagonista. Su propia torpeza a la hora de cometer sus crímenes dará lugar a situaciones hilarantes, absurdas e incluso patéticas. Es difícil no sentir simpatía por Man-su y sus desdichados intentos por conseguir un trabajo. «Pero para él no hay nada gracioso. Todo nace de la desesperación. Siempre sentí simpatía por él, entiendo lo que hace, pero uno no puede evitar reírse de sus patéticos esfuerzos por llevar adelante sus decisiones», puntualiza el director.

A diferencia de la novela original en el que se basa el guion y de la versión anterior de Costa-Gavras (Park Chan-wook le dedica No hay otra opción, por cierto), el cineasta surcoreano introduce un importante cambio: la familia de Man-su se entera de lo que está haciendo, lo que introduce un enfoque dramático (y moral) muy interesante en esta interesante sátira de la (laboralmente feroz) sociedad actual. «La historia que yo quería contar era diferente: me interesaba la tragedia vinculada a la familia», argumenta el director.

Admirador confeso de William Shakespeare, Dostoievski y Franz Kafka, a los que reconoce como las mayores influencias en su cine, Park Chan-wook da una vuelta de tuerca al relato original en el que, como siempre, brilla una espectacular puesta en escena. No hay otra opción es un puro espectáculo cinematográfico con un montaje programado milimétricamente; un drama revestido de comedia, una película aparentemente anodina que hace reflexionar. 

Presentada en el Festival de Venecia con éxito, No hay otra opción obtuvo, además, tres nominaciones en la 83º edición de los Premios Globo de Oro (Mejor Película de Comedia o Musical, Mejor Película de Habla no Inglesa, Mejor Interpretación Masculina) y se encuentra entre los más destacados filmes de la temporada. Efectivamente, no había otra opción. Había que comenzar con ella la nueva temporada del Cineclub de la UNED.

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