Pantalla Grande

Las corrientes

NADIE SE CONOCE



Directora: Milagros Mumenthaler

Guión: Milagros Mumenthaler

Fotografía: Gabriel Sandru

Montaje: Gion-Reto Killias

Diseño de Producción: Aili Chen

Vestuario: Simona Martínez

Productores: Eugenia Mumenthaler, David Epiney, Violeta Bava y Rosa Martínez Rivero

Intérpretes: Isabel Aimé González Sola, Esteban Bigliardi, Claudia Sánchez, Ernestina Gatti, Jazmín Carballo, Patricia Mouzo, Susana Saulquin


Idioma (VOSE): Español

Duración: 104'

SESIÓN 17.03.27

La película comienza en Ginebra, Suiza. Durante los primeros nueve minutos no se pronuncia una sola palabra. Lina (Isabel Aimé González Sola), una mujer hermosa y elegante, de treinta y tantos, que luego sabremos que es una prestigiosa diseñadora de moda, recibe un premio, al parecer importante, en un elegante pero frío edificio de oficinas suizo. No oímos la presentación ni su discurso de agradecimiento. Terminado el evento, en el cuarto de baño, Lina tira la estatuilla a una papelera y sale a vagar por las calles. Repara en un paño bordado, en el escaparate de una pequeña tienda. Y poco después comete un acto repentino y tremendo cuya explicación desconocemos. Seguro que no es accidental, pero no sabemos si es premeditado o impulsivo…

Este podría ser el comienzo de un relato de intriga, que versaría sobre la resolución del enigma de por qué Lina hace lo que hace… Pero en esta película no se trata de resolver un misterio, para restaurar después la “normalidad” tras una explicación lógica de Hercule Poirot. Se trata de que “las corrientes”, poderosa metáfora que sostiene el film, nos arrastren hacia capas más profundas de misterio… Lina vuelve a Buenos Aires, donde tiene una vida acomodada, un estudio de diseño de categoría, un marido un poco memo pero sin grandes lacras, Pedro (Esteban Bagliardi), y una hijita para comérsela, Sofía (Emma Fayo Duarte). Lina no cuenta lo que le ha ocurrido en Ginebra, pero su comportamiento cambia. Está distante, silenciosa, y desarrolla una fobia invencible al agua. En lugar de ducharse, se limpia con toallitas húmedas. No puede ayudar a su hija en el baño. No es capaz de lavarse el pelo, y su amiga peluquera, Amalia (Jazmín Carballo), tiene que anestesiarla para poder lavárselo. Sólo a ésta le cuenta lo que pasó en Ginebra.

«Fue una decisión de mi parte iniciar la película con un misterio y luego sostenerlo durante el resto del relato», ha dicho la directora y guionista Milagros Mumenthaler. Los comentarios han citado Vértigo (1958) de Alfred Hitchcock y La señora Dalloway de Virginia Woolf. Esta última referencia ha sido acogida también por la directora, que ha relacionado el film con la “corriente” de la conciencia de la protagonista de la novela, que va saltando de unas ideas y personajes a otros. En la película, podemos dudar de cuánto es real y cuánto sucede en la mente de Lina. El flujo del agua va enlazando ideas y referencias que resuenan y retumban: el paño bordado, los tarros ordenados de manera maniática, el aguafuerte de Goya titulado Nadie se conoce. Pero no hay respuestas definitivas.

Milagros Mumenthaler empieza la película en Suiza, porque Ginebra es una ciudad importante en su vida: su familia se tuvo que exiliar allí durante la dictadura argentina. Y la sitúa luego en su mayor parte en un Buenos Aires vibrante y vertiginoso. Mumenthaler: «Quería que se sintiera esa intensidad de Buenos Aires, y que fuera evidente el contraste con Ginebra, donde Lina atraviesa la circunstancia inicial como si fuera un momento suspendido en el tiempo. Allí ella es una persona sola, en un lugar donde no conoce a nadie y eso la habilita a encontrarse en situaciones profundas que en su cotidiano no se permitiría».

Casi todo el peso de la película recae en la sobresaliente interpretación de la actriz Isabel Aimé González Sola, que está en pantalla durante prácticamente todo el tiempo, con muchos primeros planos, muy poco diálogo y ninguna explicación, y tiene que transmitir todas esas “corrientes” de su personaje con su rostro, su mirada y su movimiento. La directora no quería una actriz muy reconocible, así que buscó actrices argentinas que vivieran fuera. González Sola está afincada en Francia, donde fue como au pair, estudió arte dramático en la Ecole Supérieure d’Art Dramatique du Théâtre National de Strasbourg, y ha trabajado en teatro, televisión y cine.

Las “corrientes” llevan a los orígenes de los que Lina, antes Cata, ha huido y que ha negado, a una madre y a un trauma… Las cortinas que se cierran en el edificio de oficinas de Ginebra, donde le dan el premio a Lina, son un eco de las cortinas obsesivamente cerradas en casa de su madre, o viceversa. Y los sucesos o decisiones clave del principio y del final, que no vamos a detallar, son también paralelos, el uno eco del otro.

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