El nuevo curso del Cineclub UNED trae títulos acerca de temas profundamente humanos y de gran actualidad: acoso escolar, vida marginal en barrios de la periferia de grandes ciudades… En la película que aquí comento, el cáncer de mama. No tanto de la propia enfermedad, aunque sí, como de las reacciones de alguien que la ha sufrido y hasta aparentemente superado. La directora de Viva, que así se llama la película, es Aina Clotet, y obra con la que se estrena en el largometraje, por lo que merece la pena que la conozcamos un poco.
Aina Clotet es actriz, directora, guionista y productora, con una larga trayectoria en cine, televisión y teatro. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, empezó a trabajar como actriz a la edad de 11 años y a lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios de interpretación, entre ellos dos Biznaga de Plata en el Festival de Málaga y el premio a Mejor Interpretación en Canneseries. En 2021 fundó la productora Funicular Films junto a su hermano Marc Clotet, Marta Baldó y Jan Andreu, con la que desarrolla proyectos audiovisuales propios. Su primera serie como creadora, directora y actriz protagonista, Esto no es Suecia, se estrenó con gran éxito internacional y obtuvo, entre otros reconocimientos, el premio a Mejor Interpretación en Canneseries, el Prix Europa a Mejor Ficción Europea para TV y el Premio Ondas a Mejor Serie.
Viva habla de Nora, una mujer de cuarenta y pocos años que acaba de superar una enfermedad y que, tras esa experiencia, siente una urgencia radical por vivir intensamente. Acostumbrada a exigirse al máximo en todos los ámbitos de su vida, Nora se encuentra dividida entre el orden y la seguridad de su relación de toda la vida con Tom y la aparición inesperada de Max, un joven que despierta en ella una nueva pulsión de deseo y libertad.
«Hace unos años -explica la directora- decidí empezar a desarrollar proyectos personales para dirigirlos yo misma, con el deseo de explorar temas que me inquietaban y crear personajes femeninos potentes, profundos y con sentido del humor.«
Aina Clotet ejerce en Viva las tres funciones que ha desarrollado a lo largo de su carrera:
«Es un gran desafío, pero la clave ha sido rodearme de un equipo en el que confío plenamente. El guion lo he coescrito junto a Valentina Viso, una guionista excepcional que considero clave para mi y para el tono de los dos proyectos que he dirigido hasta el momento. Tanto Esto no es Suecia como Viva, tienen a Valentina como co-guionista. Y para las dos el tono es fundamental. Juntas siento que encontramos este equilibrio entre ligereza y profundidad, donde el humor no nos abandona nunca aunque deseemos explorar temáticas dramáticas.
Es cierto que actuar y dirigir supone un gran reto, pero me rodeé de un equipo maravilloso con el que trabajamos intensamente en la preparación, tanto desde la perspectiva de la dirección (planificando y teniendo todo muy claro y bien preparado) como desde la de la actuación. Con el director de fotografia, Nilo Zimmermann tengo una relación de profunda confianza, he hecho todos los proyectos hasta la fecha con él, y nos entendemos casi sin palabras. También decidí entrar en el equipo a Juan Miranda, un director que viene más de la escena teatral pero con una mirada muy fina en la dirección de actores, que estuvo a mi lado durante todo el largo proceso de ensayos que hicimos antes de rodar, y también estuvo cada día en el rodaje. Hasta las scripts eran dos directoras maravillosas, Sara Fantova y Celia Giraldo, que codirigieron Esto no es Suecia, y tenerlas en el combo me daba profunda seguridad. También Eva Valiño en el sonido, Laura Santos en Arte, Aina Calleja en el montaje…me blindé con cada persona que escogía para el equipo. Sin olvidarme de producción, con Edmon Roch a la cabeza que estuvo todas las horas del rodaje a mi lado, así como Marta Baldó, mi hermano Marc que para mi también es una pieza fundamental, y Jan Andreu de Funicular Films.«
Contra lo que pueda parecer, la película no sigue los cauces que normalmente consideraríamos lógicos en esta historia. En la primera escena conocemos que Nora, la protagonista, ha sufrido una mastectomía y es advertida de posibles recaídas, detalle que, en un guion canónico, prepararía al espectador para un drama imbuido de fatalidad. Sin embargo, y con el riesgo que eso conlleva, Clotet, actriz popular en Catalunya por su trayectoria televisiva, antes incluso de su galardonada serie Esto no es Suecia, combate la funesta expectativa aderezando la huida hacia adelante de Nora con diálogos patológicos, situaciones chocantes y personajes excéntricos, pero no por ello alejados de la realidad.
En el centro de la película, Nora, a la que se entrega en cuerpo y alma la Clotet actriz y de la que la Clotet directora y coguionista hace un retrato desacomplejado y con aristas. La Nora de la película se nos muestra perdida, pero desatada: egoísta y maquinadora, infiel y medradora.
La cinta incide en la idea de lo cómico y trágico fusionado en el torrente emocional de la protagonista. A ello contribuyen varios personajes que dan la medida justa del tono, como un joven que se obsesiona con ella (impetuoso Marc Soler) o una allegada embarazada y obsesionada con la muerte (febril Zaira Pérez). A destacar también, dos curiosas (y acertadas) elecciones de casting para los papeles de los padres de Nora: Guillermo Toledo en su primer rol hablado en catalán y Lloll Bertran, popular cómica catalana, como sorprendente psiquiatra con una evidente falta de tacto al tratar con los pacientes. Aunque algún exceso final recarga el conjunto, Viva aparece como una apuesta valiente, tan heterodoxa como digna de aplauso.
Lo advierte J. Picatospe Verdejo. «Hay algo luminoso y sugestivo en el debut como directora de Aina Clotet que lo diferencia de otros filmes, especialmente de los dirigidos por mujeres en España, atravesados la mayoría de ellos por una pátina de consciente trascendencia: el tono, que, a sabiendas, bascula continuamente y sin miramientos entre el drama y la comedia.«
Viva es una tragicomedia que busca cuestionar la manera en que vivimos el miedo a la muerte, mezclándose drama y humor en dosis cambiantes a lo largo de la película. En la que para Laura Zurita «hay momentos en los que esa apuesta funciona y la película puede ser elegante y sofisticada, y también descarada y excesiva.«
En el desarrollo del film hay momentos de brillantez aislada, escenas que funcionan por sí mismas y secuencias capaces de transmitir sensaciones. Sin embargo, el conjunto se resiente por la falta de cohesión. Algunas ideas aparecen, desaparecen y vuelven a surgir sin integrarse en una estructura sólida. Aina Clotet demuestra talento tanto delante como detrás de la cámara. Se agradece la apuesta por un cine personal y arriesgado, más atrevido que coherente. Es una película valiente, que se enfrenta al difícil reto de convivir con distintos tonos y registros sin renunciar a su identidad, aunque no siempre consiga sostener ese equilibrio. Obra curiosa, incalificable, que merece ser vista y tenida en cuenta por su singularidad.