En 1964 tres jóvenes activistas en favor de la integración racial, fueron torturados y asesinados en el Estado de Mississippi. Este suceso, conmocionó a la prensa del norte de Estados Unidos y preocupó a la prensa de Mississippi. Todo esto ocurrió en unos momentos en los que se perseguía fomentar las políticas antisegregación, herederas de la Administración Kennedy y continuadas por el presidente Johnson. El FBI desplegó a sus agentes para dar con los culpables, con resultados no del todo satisfactorios.
A partir de estos hechos, William Hjortsberg, escribió un proyecto de guion para presentarlo a la Orion Pictures. Dicho guion llego a manos de Parker. Le gustó la historia, pero quería privarla de un exceso de juego detectivesco en busca de los asesinos. La historia debería tener una mayor importancia política y una aproximación a la América de los años sesenta. Después de ver las diferencias entre guionista y director eran irreconciliables, se le autorizó a modificar según sus ideas, pero debiendo renunciar a que figure su nombre como coguionista.
La película se llama Arde Mississippi y es, lo que llamaríamos, una ficción basada en hechos reales. No los sigue al pie de la letra, aunque se inspira en esos trágicos acontecimientos. Se trataba de poner un espejo frente al rostro de los espectadores del Norte y del Sur, como eran aquellos años en los que el derecho al voto de los ciudadanos de color era poco menos que un derecho imposible y donde las uniones matrimoniales entre ciudadanos de distintas razas estaban prohibidas. Como lo define muy bien el slogan utilizado para promocionar la película: “Cuando América estaba en guerra consigo misma”.
Con un guion formidable, donde se intuye al mejor Parker, la historia nos pasea por un escenario de odio, vergüenza y violencia. Los agentes especiales a cargo de la investigación son Anderson (Gene Hackman) y Ward (Willem Dafoe) asumirán la investigación de estas muertes, ante la pasividad de las fuerzas del orden locales. No creo que haga falta decir que el esclarecimiento de los hechos supondrá seguir los vericuetos de la Ley, unas veces, y puentearla, otras. Son los típicos momentos en los que surge la pregunta sobre si estarías dispuesto a violar la ley para realizar un acto de justicia. Arde Mississippi no nos responde a esta pregunta, creo que honestamente a todos nos cuesta mucho hacerlo. Pero esto es una cuestión ética que la dejo para la consideración de los lectores.
Los dos actores protagonistas hacen un despliegue incontestable de su talento. Hackman ganaría el premio a la interpretación en el Festival de Berlín y sería nominado al Oscar. Es necesario hacer también un merecido reconocimiento a Frances McDormand. En los momentos más dramáticos de la película da lo mejor de sí. Tenía una corta trayectoria hasta esa fecha, destacando su participación en dos películas de los Coen (ella está casada con Joel) pero con el film de Parker adquirió galones para dejar de ser secundaria.
Los primeros años posteriores al estreno se produjeron algunas estúpidas polémicas sobre si la película pudiera ser una forma de limpiar la mala conciencia de los blancos- Como digo, una polémica estéril que pasa de largo ante la calidad de la cinta.