Soria de Cine

Aún se bendicen los campos

LA SORIA VACÍA... VACIADA



Dirección: Vera Herrero Mercader

Guion: Vera Herrero Mercader 

Fotografía: Paco Belda, Ximo Fernández

Música: Arturo Cardelús

Montaje: Cristina Otero

Intervienen: Habitantes de las Tierras Altas de Soria

Género: Documental 


Idioma (VOSE): Español

Duración: 70'

SESIÓN 27.10.26

Una visión poética de los muchos pueblos abandonados de las Tierras Altas de Soria; un homenaje al legado y memoria de esta zona por desgracia poco conocida fuera de la provincia y olvidada por casi todos.

El documental se presentó el 25 de octubre de 2019 en la sección Castilla y León en Largo de la Semana Internacional de Cine de Valladolid.

«Dejarlo todo fue la última y penosa opción de los que ya no tenían pan ni escuela para sus hijos, ni nadie que bendijera sus campos… En estos pueblos abandonados siempre te parece ver alguien faenando en los bancales u observándote desde una ventana. Las casas respiran, las grietas silban anunciando un derribo inminente, alguien susurra con un golpe de viento. Casas ´capsula del tiempo´ con sus muebles, ropa, aperos y recuerdos de familia. Cuesta creerlo pero no queda un alma… ¿o sí? Sí. En estos pueblos abandonados quedan presencias atrapadas en sus casas, aferradas a sus raíces y a su tierra… Y algunas han querido contarnos quiénes fueron en su día y por qué permanecieron allí ancladas.» (Vera Herrero, datos tomados del catálogo Seminci 2019, pág. 226)

La película está ambientada y rodada en la comarca de las Tierras Altas, situada en el norte de la provincia de Soria: “Es uno de los sitios más puros que quedan en España. A todos nosotros nos ha impactado. Hemos querido homenajear a esta comarca. Estamos perdiendo un patrimonio importante y espero que esto le de visibilidad”, añadió la directora.

El objetivo de este documental, apunta, es «abordar la despoblación desde el ángulo humano, un legado de tradiciones y memoria que se perderá si nadie pone remedio. Hacerlo con un enfoque poético, fiel a la emoción de quienes nos han contado cómo era la vida en aquellos lugares hoy abandonados. Rendir homenaje a los valientes que no claudicaron y quedaron al frente de sus pueblos. En origen el título era Ya nadie bendice los campos pero con el tiempo lo cambiamos a Aún se bendicen los campos… por todos aquellos que siguen luchando con un esfuerzo encomiable para que no se les olvide del todo«.

Tierras Altas, en el norte de la Soria limítrofe con La Rioja, es el escenario de esta «emocionante visión humana y poética» para la que esta licenciada en Periodismo y Filosofía, especializada en Cristianismo Primitivo, ha elegido como improvisados actores a los últimos habitantes de Fuentebella, Valdenegrillos, Acrijos o Lería.

Son algunos de la treintena de pueblos que durante los últimos años ha visitado Herrero para su estreno como directora de cine, al principio para inventariar iglesias incluidas en la Lista Roja de Hispania Nostra (patrimonio en riesgo inminente de desaparición), más tarde para un libro de relatos y finalmente para este documental. 

En vez de optar por una «visión maniquea» de la despoblación, «la tristeza, el horror y el abandono», la realizadora ha decidido apostar por una visión «más optimista, de esperanza» y ceder el protagonismo a quienes no pudieron o no quisieron marcharse del lugar donde nacieron y encuentran un sentido a sus vidas.

«Del éxodo de los años cincuenta y sesenta hemos hablado mucho, pero muy poco del dolor que sentía el último que se marchaba«, en este caso en Tierras Altas, donde una acelerada reforestación con pinos enterró la trashumancia ganadera en la zona y aceleró el declive demográfico.

Vera Herrero asistió con miedo al principio y luego sorpresa al descubrimiento de una realidad que no sospechaba: pueblos enormes y prácticamente deshabitados con hebras de vida enredadas en algunas casas a través de los últimos renuentes al éxodo.

La fotografía del documental se detiene también en pequeñas «cápsulas del tiempo» como ella denomina a las casas sin moradores pero aún con su ajuar doméstico, loceros, alacenas, camas de hierro, colchones de lana desvencijados, espejos sin azogue, cacharros desportillados, ropa tendida, zapatos momificados y chimeneas con ceniza, todo sin desmantelar como anhelo de regreso.

Aún se bendicen los campos narra de forma poética, como se ha indicado, las vivencias y el abandono de los últimos habitantes de lo inhabitable. Es la opera prima de la autora que, sin embargo, ha contado, según cito más adelante, con grandes profesionales, algunos de ellos con nominaciones y premios importantes.

La realizadora del largometraje, Vera Herrero Mercader, presentó la película haciendo hincapié su objetivo: “Es un honor y un sueño. Todo nuestro empeño es dar a conocer las Tierras Altas en Soria, que en sí ya son desconocidas fuera de la región. Este proyecto trata de recuperar de forma poética cómo eran estos pueblos y por qué se vaciaron”.

Aún se bendicen los campos es un proyecto que ha estado en proceso durante tres años, con bajo presupuesto, aunque ha contado con la ayuda de decenas de voluntarios. Originalmente la obra iba a ser un libro de relatos, pero decidió llevarlo al cine. Es la primera película de Vera Herrero, quién autofinanció en buena parte el largometraje. Una producción pequeña y personal, que ha logrado participar en varios festivales importantes.

Dentro del equipo técnico, se encuentran profesionales reconocidos en la industria española como el director de fotografía, Paco Belda, quien ha trabajado en numerosas ocasiones con Carlos Saura, o la montadora Cristina Otero Roth, realizadora de El Bosco, El jardín de los sueños y colaboradora habitual de Javier López Linares.

Prácticamente la mayoría de actores y figurantes son sorianos, vecinos de la zona. Vera Herrero se estrena como directora, guionista y productora en este largometraje documental, que ha coproducido junto con Elena Manrique igualmente de ascendencia soriana.

«Es un honor poder llevar un pedacito de Soria a Estados Unidos -el documental se ha presentado en el Experimental Forum-. El proyecto está teniendo muy buena acogida en Los Ángeles, me alegro infinitamente de poder dar visibilidad a estas maravillosas tierras y pueblos abandonados de la provincia de Soria; donde, concretamente, realizo un homenaje al legado cultural y al paisaje de las Tierras Altas.» (Vera Herrero)

El documental es un aunténtico alegato contra la despoblación en clave poética, un homenaje a la memoria y legado de aquellos pueblos abandonado. Donde la mujer tiene un papel importante, tal y como lo tenían aquellas mujeres que quedaban aisladas a cargo del pueblo mientras los hombres se iban a la trashumancia.

Pero -y esto es importante- Aún bendicen los campos remite a la esperanza, a algo sin finiquitar Se trata de una invitación a la esperanza.

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