MENU
Director. Sarah Gavron
Intérpretes. Carey Mulligan, Helena Bonham Carter, Meryl Streep, Anne-Marie Duff, Brendan Gleeson, Ben Whishaw.
106 minutos

Inglés



DEEDS, NOT WORDS!

Si hay algo en el panorama cinematográfico actual que me provoca cansancio y me arroja en los brazos de la melancolía, es la tendencia a subtitular todos los carteles y promociones de películas de moda con el latiguillo: “Basada en hechos reales”. Da la impresión de que la realidad le otorgase un plus de calidad o interés a la cinta, que jamás obtendría naciendo de la pluma de un guionista. El cine siempre se ha fijado en la realidad, en mayor o menor medida, pero nunca como hasta ahora los distribuidores habían insistido tanto y tan torpemente en decirnos: Esto no es una estúpida historia, es la estúpida realidad.

Bien, una vez escrito este desahogo, olvídense del anterior párrafo y escuchen lo que les voy a decir, les interesará: esta historia está basada en hechos reales. Y si en algún momento de la película, la trama, la interpretación de los actores o los decorados hacen que se les olvide, repítanse continuamente que esto es una historia real, que hace menos de un siglo, más del cincuenta por ciento de la humanidad carecían de los derechos que tenían el resto. Repítanse que en la mayoría de los países que, a día de hoy, han obtenido una equiparación formal, están aún muy lejos de disfrutar de una igualdad real. Sufragistas es fundamentalmente una.., (¡Dios, como he odiado siempre este calificativo!)...película necesaria. “Cine necesario” era mi segunda catalogación fílmica más despreciada, después de “basada en hechos reales”. Pero al ver Sufragistas he tenido una breve epifanía y defenderé con vehemencia la necesidad de contar esta historia basada en hechos reales. Y ahora, a lo nuestro.

Sufragistas nos cuenta los últimos años de lucha por conseguir el voto femenino en el Reino Unido. Todo el que fue alguien en ese periodo histórico aparece retratado en la película: Emmeline Pankhurst (Meryl Streep), Edith New (Helena Bonham Carter), Emily Wilding Davison (Natalie Press) y los ministros y políticos de la época. Curiosamente, la persona más importante de nuestra historia nunca existió: Maud (Carey Mulligan). Bueno, en realidad Maud ha existido siempre; encarna el espíritu de la clase obrera explotada que nunca ha tenido más sueños que la supervivencia, y para la que el voto de la mujer puede ser una forma de intentar cambiar el orden de las cosas. Maud padece desde su niñez la esclavitud de un trabajo infernal en una gran lavandería de Londres, soportando temperaturas asfixiantes, jornadas de trabajo eternas y a un tiránico jefe sin escrúpulos morales. A pesar de todo, Maud se ha acostumbrado a esa vida; toda su frustración y cansancio se desvanece cuando vuelve a casa y se reencuentra con su hijo. Su pequeño y su marido Sonny (Ben Whishaw) la esperan después de una penosa jornada. (...)


AMPLIAR (Revista nº23)


José María Arroyo Oliveros

También comentó:
El juez - El hijo de Saúl - 45 años - El clan - Macbeth - Brooklyn - Sufragistas - Dheepan - Hitchcock/Truffaut - Rams (El valle de los carneros) - Langosta

© Cineclub UNED | 1994-2017