Soria de Cine

Sombras paralelas

La parada de los monstruos



Director: Gerardo Gormezano

Guion: Gerardo Gormezano, Vicente Muñoz Puelles, según la novela homónima de este último

Fotografía: Emili Llorach

Música: Ramón Paús

Dirección artística: Marcelo Grande

Montaje: Manel Almiñana

Director de producción: Julio Sisniega

Intérpretes: Pio Fernández, Miguel Fernández, Emma Suárez, Eulalia Campoy, Jorge Rodero, Juan Lagardenia, Eugeni Soler, Joaquín Hinojosa, Pep Munné, Enric Arredondo, Jordi Dauder Juan Velilla, Joan Guasch, Ferran Lahoz, Jose Luis Cortes, Carlos Enrique Martinez, "Silva", Ramon Enric, Angela Castilla, Maria Tresaco, Eulalia Rodriguez, Antoni Chic


Idioma (VOSE): Español

Duración: 90'

Sesión 14.12.21

Sombras paralelas es una adaptación de la novela homónima de Vicente Muñoz Puelles. Esta segunda película del director Gerardo Gormenzano se presentó en el Festival de Cine de Sitges. Tuvo tan poco interés comercial como su primera película, El viento de la isla, pero resulta una obra original, distinta y que invita a darnos cuenta de los problemas de los “diferentes”.

La historia de los gemelos siameses Eng y Chang es sobradamente conocida. Su nacimiento en 1811 conmocionó a los habitantes de Meklong, Siam (la actual Tailandia), pues sus cuerpos nacieron unidos a la altura del hígado por una franja de carne. Rama II, convencido de hallarse ante un mal augurio, ordenó su asesinato, aunque no tardó en retractarse. Su sucesor, Rama III, mostró más curiosidad por los gemelos; en 1825 estos fueron obligados a comparecer ante su majestad en Bangkok y a visitar la Cochinchina en misión diplomática. No obstante, la vida del “monstruo doble” en Asia tenía los días contados, ya que un comerciante escocés llamado Robert Hunter resolvió llevárselo consigo a Occidente.

En manos de Muñoz Puelles, la historia de los gemelos se convierte en un alucinante relato sujeto a tres temas esenciales: la dualidad, el vínculo de carne, los monstruos.

Sombras paralelas participa de los rasgos de la denominada “nueva novela histórica” o “novela histórica posmoderna” que, frente al modelo romántico tradicional, distorsiona las fuentes, elude la vocación didáctica, juega con la parodia y subraya su carácter textual en detrimento de la verosimilitud dirigida a recrear el pasado.

Asimismo entra en escena otro de los patrones genéricos a los que remite Sombras paralelas: la literatura fantástica del siglo XIX, especialmente la anglosajona. Cierto es que si definimos el relato fantástico como el espacio textual en el que lo sobrenatural atenta contra la razón, difícilmente podremos considerar Sombras paralelas una novela fantástica. Pero no menos cierto es que para el lector amante de lo fantástico resulta imposible disociar esta novela de dicha tradición.

Este tratamiento de lo fantástico se manifiesta especialmente en el uso de diversos motivos literarios asociados con la identidad, tema no en vano discutido desde antiguo a propósito de los gemelos unidos bajo la invocación de la medicina, la teología o la filosofía. En síntesis, el gran interrogante suscitado por este fenómeno tanto en el ámbito popular como en el científico es si los siameses constituyen una persona o dos. Este interesante tema es tratado en profundidad por Puelles en su novela y sugerido en la película de Gormezano, lo que da pie a unas inquietantes secuencias que provocan cierto desasosiego en el espectador.

Un asunto muy distinto es el de la fidelidad a la historiografía, que Muñoz Puelles aprovecha en lo esencial pero sacrifica una y otra vez en múltiples detalles. Sus gemelos, por citar algunos ejemplos, no nacen en Siam el año 1811, sino en la hawaiana isla de Maui en 1817. Tampoco son hijos de un honrado pescador chino, sino de un misionero fanático. Asimismo, sus nombres son Keola y Kamau hasta que Rama los bautiza como Eng y Ang (no Chang), y al adoptar la nacionalidad norteamericana deciden llamarse William y Jacob Grimm. Los gemelos, en fin, tampoco mueren en la cama de Eng: fallecen en casa ajena, en Lousiana, tras perder cruelmente a sus familias y escapar de las garras del suplantador del doctor Bela Mann, un fabricante de monstruos que por sus aberrantes experimentos con la carne evoca al doctor Moreau de H. G. Wells. (*)

El novelista únicamente mantiene la esencia de los hechos para contarnos el relato que le interesa como biólogo que es. Y lo mismo que Puelles realiza bastantes cambios respecto de las fuentes de la historia original, Gormezano a su vez vuelve a hacer una adaptación libre de la novela en la que basa su película para llevarnos igualmente a su terreno, en el que reflexiona y nos hace pensar acerca de asuntos vitales.

En la pantalla, lo que vemos en síntesis es esto:

A mediados del siglo XIX, una pareja de gemelos siameses originarios de Portugal, Cástor y Pólux, escapan de un hospital donde unos médicos quieren separarlos. Se esconden en un circo ambulante y, junto a otros fenómenos de feria, se convierten en una de las principales atracciones del espectáculo trabajando para Vasco, el dueño, un hombre duro y violento. Los problemas comienzan cuando la pareja se enamora obsesivamente de una hermosa equilibrista, pasión que desata las tensiones entre ellos e igualmente con el perverso empresario, pretendiente a su vez de la joven.

Gerardo Gormezano, nacido en Alcoy en 1958, ha sido director de fotografía de algunos de los más atípicos directores del cine español (José Luis  Guerín, Pablo Llorca, Luis Rodríguez Aller, Héctor Fáver). Esa característica de realizar un cine nada convencional se percibe también en la obra de Gormezano. El viento de la isla (1987), recreación de la vida de John Armstrong, ingeniero militar irlandés que en el siglo XVIII efectuó el primer estudio serio de la isla de Menorca, tuvo un estreno que pasó inadvertido. Sombras paralelas, libre adaptación en tonos bastante oscuros de la novela del escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles, se presentó en algún festival y ha tenido varios pases televisivos, pero apenas si llegó a exhibirse en las salas de cine.

Mediante una mirada distante y unas imágenes secas y directas, marca de fábrica del director, el film explora, como si se tratara de un estudio clínico, el caso de la dualidad, siguiendo la existencia de unos hermanos que se mueven paralelamente, que se ven obligados  a hacer las cosas conjuntamente. En esta difícil coyuntura, las disensiones que pueden estallar entre ellos forman uno de los ejes principales de la historia.

Los protagonistas fueron hallados tras una larga selección del reparto, Pío y Miguel Fernández, auténticos siameses, procedentes del Circo Ciudad de los Muchachos y del music hall, que nunca habían actuado ante las cámaras, encarnaron a Cástor y Pólux, actuando a su lado Emma Suárez, como la joven equilibrista y a Joaquín Hinojosa, que interpreta al dueño de la atracción y que llevaba más de dos años retirado del cine, debido a su carrera teatral.

Las localizaciones sorianas son bastante extensas en esta ocasión y en el rodaje participaron como figurantes bastantes personas de las comarcas de El Burgo y Berlanga de Duero.

Obra muy atractiva sobre el papel, inicialmente evoca títulos como La parada de los monstruos (1932) o El hombre elefante (1980). “Aunque el empeño era muy ambicioso y necesitado de un mayor presupuesto del que tuvo -asevera Franciso María Benavent-, el resultado no estuvo a la altura por esas circunstancias. (BENAVENT GOÑI, Francisco María: Cine español de los noventa, Ediciones Mensajero, Bilbao – 2000, págs. 545 y 46)

(*) Para conocer mejor la novela en que se basa la película puede verse MARTÍN,  Rebeca: Entre los histórico y lo fantástico: el caso de Sombras paralelas, de Vicente Muñoz Puelles, en SHF Hispanimes. Universidad Autónoma de Barcelona.

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