Soria de Cine

Avisa a Curro Jiménez

Un bandolero romántico (en cine)



Director: Rafael Romero Marchent

Guion: Antonio Larreta

Fotografía: Hans Burman

Música: Waldo de los Río, García Caffi - Phonorecord

Decorados: Alfredo R. Macías

Montaje: Mercedes Alonso

Dirección de producción: Tadeo Villalba

Intérpretes: Sancho Gracia, Ágata Lys, Pepe Sancho, Álvaro de Luna, Eduardo García, Walter Vidarte, Alberto de Mendoza, Sara Lezana, Alfredo Mayo, Lorenzo Ramírez, Ángel Álvarez, Enrique García, Julia Lorente, Chiro Bermejo, Francisco Sanz, Fabián Conde, José Nodar, Miguel Jara, Román Ariznavarreta, Manolo Cal, Luis Agudín, Ricardo Hurtado, Luis Barboo, Laura Campos, Rosa Quesada


Idioma (VOSE): Español

Duración: 88'

Sesión 30.11.21

Curro Jiménez fue una exitosa serie dramática de Televisión Española que se emitió por primera vez en La Primera Cadena desde el 22 de diciembre de 1976 hasta el 25 de marzo de 1978.

Su tema principal fue el bandolerismo andaluz (estilo de vida de los bandidos) en el siglo XIX, ubicado en las montañas de Ronda. Los personajes principales fueron cuatro bandoleros, Curro Jiménez (el prototipo romántico del bandolero andaluz), El Algarrobo, El Gitano y El Estudiante.

La serie constaba de 40 episodios, en tres temporadas, y una película. Fue seguido por una secuela de 12 episodios emitida en 1995 en Antena 3.

La trama cambiaba en cada episodio, pero los temas comunes involucraban a un bandido romántico, justo y de buen carácter, la guerrilla contra las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia Española, historias de amor, batallas contra la injusticia, además de episodios cómicos.

El nombre Curro Jiménez proviene del apodo de un verdadero bandido también conocido como «el barquero de Cantillana» o «Andrés el Barquero», aunque su verdadero nombre era Francisco López Jiménez. Nació en Cantillana (Sevilla) en 1819 y fue muerto a tiros por la Guardia Civil en noviembre de 1849, tras ser traicionado por uno de sus compañeros.

Curro Jiménez fue la primera gran serie de la Transición española: ahí la historia de ese barquero de Cantillana que sobrevive con lo que gana a partir del paso de personas y animales Guadalquivir arriba, Guadalquivir abajo. Sin embargo, un día pierde su trabajo y decide tirarse al monte a hacer justicia poética, convirtiéndose en una suerte de Robin Hood patrio. Forma una banda con otros perdedores como él, que se encuentra por el camino y que reivindican la figura del bandolero romántico, el chulo a caballo que protege a los débiles. Era el bandolero que había acabado en esa situación por necesidad o por injusticia. Lo suyo era reparación y por eso lo quería el pueblo. Su medio eran las geografías irregulares o las fronteras, donde la autoridad no podía imponerse.

Después de una guerra, la de Independencia, el bandolerismo se desató en Andalucía. En muchos casos eran guerrilleros que habían luchado contra los franceses y ahora no tenían otro medio de supervivencia. Su destino solía ser el garrote. En una guerra casi tan cruenta como la de los franceses, el jornalero se enfrentaba al latifundismo que creaba bolsas de proletariado rural. Además, cuenta el libro Fuera de la ley (La Felguera, 2016) que esta explosión en tierras sureñas no se puede entender fuera del contexto del romanticismo propio de la primera mitad del XIX. La lucha por la supervivencia y el espíritu de la época llevaron a muchos a echarse al monte. Si en otras épocas y en condiciones semejantes se crearon la Santa Hermandad o los Mossos d’ Esquadra, ahora el nuevo cuerpo que iba a enfrentarse con ellos era la Guardia Civil.

Ese fue el ambiente en el que se dice que vino al mundo en 1820 Francisco Antonio, hijo de Antonio Jiménez y Manuela Ledesma. Una leyenda que relata Manuel Pérez Regordán en El bandolerismo andaluz. Volumen III (Quadix, 1987). Dice que Antonio era barquero, pasaba mercancías por el Guadalquivir, de Cantillana a Sevilla. Su hijo Curro le ayudaba, pero cuando su padre murió el alcalde dio el trabajo de barquero a otra persona. Encima, Curro se enamoró de María, la prometida de Enrique, el hijo del alcalde. Sorprendido por sus primos, Curro en el momento en que se «entregaba al amor» con ella, recibió una paliza de la que tardó cinco meses en recuperarse. Cuando volvió a salir a la calle, jurando venganza, se marchó del pueblo.

Lo relatado por Pérez Regordán tiene cierto rigor histórico. Los historiadores están de acuerdo con que existió alguien llamado Andrés López Muñoz, apodado el Barquero de Cantillana, que asesinó a alguien en su pueblo y tuvo que escapar para, en lo sucesivo, dedicarse al pillaje. Su historia da nombre a la leyenda de Curro Jiménez. Según las investigaciones, lo más fiable de la historia real del bandolero es su principio y su final; la revista Andalucía en la historia (nº 22, 2008) especifica que no había alcalde de por medio, que solo tuvo que huir del pueblo por una pelea callejera con un joven de su edad.

Curro Jiménez, un bandolero al que la novela y la televisión han rodeado de un aura de romanticismo aunque, en realidad, no debió ser más que un cuatrero que se dedicó a robar y asesinar hasta que fue atrapado por las autoridades.

El Curro Jiménez de leyenda, ese bandido castizo preocupado por el bienestar de sus paisanos, poco tiene que ver con la historia palpable en los libros. Por el contrario, tras este héroe romántico se encuentra un barquero resentido de Cantillana (Sevilla) que, tras cometer un asesinato y huir de las autoridades, se tiró al monte para darse al poco noble arte del latrocinio y del secuestro.

Ahora bien, en el caso de Curro Jiménez, la famosa serie de televisión de la Transición española no es la única culpable de forjar este personaje de novela. Dicha responsabilidad hay que buscarla mucho más atrás. O al menos, así lo afirmó Antonio García Benítez (antropólogo y catedrático de Historia) en una entrevista exclusiva concedida en 1988 a ABC: “La literatura de ‘pliegues de cordel’ y las novelas -por entregas- del siglo XIX han infligido un golpe mortal a los relatos de contenido histórico, cambiando en su redacción los detalles de los mismos, especialmente los del marco, es decir, los personajes, onomásticas, topónimos y los límites temporales del relato”. Algo nada extraño en España, donde al pícaro siempre se le ha aplaudido y hasta ciertos ladrones y bandoleros se les ha admirado.

Hay que señalar, eso sí, que la serie de televisión y la película sobre el personaje se han realizado conscientemente como pura aventura para el entretenimiento del espectador, sin otras pretensiones, ni mucho menos historicistas.

La serie, emitida en TVE desde 1976 a 1978 y creada por el dramaturgo Antonio Larreta, acogió colaboraciones puntuales de actores como Terele Pávez, Charo López, Eduardo Fajardo, Juan Ribó, Emma Cohen, Bárbara Rey, Florinda Chico e incluso Isabel Pantoja. En Curro Jiménez llegaron a participar figuras de tanto peso como Pilar Miró, Mario Camus, Francisco Rovira Beleta o Antonio Drove.

Esta ficción -asombrosamente libertaria, irreverente y hasta antisistema para el momento histórico que vivía España- tocó con su varita mágica a actores como Sancho Gracia, Pepe Sancho, Álvaro de Luna y Eduardo García. Juntos formaron la banda, un equipo masculino de irreductibles y carismáticos canallas. Francisco Algora, que durante la primera temporada fue El Fraile -un cura con problemas como ellos que se había tenido que echar también al monte-. Algora nunca encajó en la serie y salió rápido de ella, siendo sustituido por Eduardo García, El Gitano.

El salto al cine del mítico bandolero televisivo se produjo en la película Avisa a Curro Jiménez, con Sancho Gracia y Ágata Lys, dirigida por Rafael Romero Marchent con ya una cierta experiencia en este campo.

Aprovechando la popularidad de la serie, en 1978 se llevó a la pantalla esta historia, rodada con muchos más medios que le serie. La trama igualmente se basa en el concepto romántico del bandolero generoso y la lucha contra la ocupación francesa, asi mismo se entremezclan otras historias de muy diverso carácter. 

Un delegado del Museo Británico adquiere un antiguo libro de botánica y al cabo de poco es asesinado. Las sospechas recaen sobre el Lince, un anticuario de turbios antecedentes. Es éste quien, al ser detenido, ruega a su sobrino que avise a Curro Jiménez, quien descubre que el libro contiene los planos de un tesoro medieval… En sus andanzas participan sus tres compañeros de siempre.

La película comparte con la serie una parte del equipo: el director Rafael Romero Marchent era responsable de diversos capítulos (junto a otros destacados directores), el uruguayo Antonio Larreta repite como guionista, y los actores Sancho Gracia, Álvaro de Luna, José Sancho y Eduardo García vuelven a interpretar a los protagonistas.

Romero Marchent actor, guionista y director, llegó a este último cargo de la mano de su hermano el también director Joaquín L. Romero Marchent. Éste realizó varias películas sobre el personaje del Zorro y otros westerns hispanos en parajes sorianos. Por eso es de suponer que Rafael, como su ayudante en ocasiones, conociera la provincia y quisiera filmar parte de los exteriores aquí, lo mismo que en algún otro capítulo de la serie televisiva, ya que eran adecuados para el desarrollo de la acción.

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