MENU
Director. Robert Allan Ackerman
Intérpretes. Brittany Murphy, Toshiyuki Nishida, Tammy Blanchard, Gabriel Mann, Daniel Evans, Renji Ishibashi, Sohee Park, Kimiko Yo, Tsutomu Yamazaki.
102 minutos

Inglés y japonés



EL MAESTRO Y LA SUCESORA INESPERADA

A todos nos ha salvado la vida, en algún momento, un plato de sopa… Eso es lo que le ocurre a Abby (Brittany Murphy), una joven americana que ha ido a Tokio para estar con su novio, Ethan (Gabriel Mann), después de un tiempo manteniendo una relación a distancia. Pero Ethan tiene que irse a trabajar a Osaka por tiempo indefinido, y no quiere que Abby vaya con él. Ni tampoco le entusiasma que le haya seguido a Japón, ya que sale el tema. Así que corta con ella, porque dice ser un “viajero” (el idiota). Abby se encuentra sola en Tokio, sin saber japonés, y con un estúpido trabajo traduciendo letreros en una empresa. Una noche de lluvia, le atrae la luz y calor del restaurante de ramen de enfrente. Aunque ya están cerrando, el chef Maezumi (Toshiyuki Nishida) y su esposa Reiko (Kimiko Yo) se compadecen de ella y le sirven un bol de ramen que le hace revivir… Contra toda lógica, Abby decide pedir trabajo en el restaurante para aprender a cocinar ramen. Maezumi se resiste ante la loca extranjera, pero finalmente cede. Ella se presenta el día siguiente a trabajar, con tacones altos y un vestido. Maezumi la pone a fregar los cacharros y limpiar los inodoros, esperando que renuncie. Pero Abby está decidida a convertirse en chef de ramen…

El eje de la comedia es el conflicto (o encuentro) entre “culturas”, y entre sus dos personajes principales: la joven americana “moderna” y el chef japonés “tradicional”, ambos igualmente obstinados y tercos. Al principio, la comicidad deriva de la incomunicación. Abby no habla japonés y Maezumi no habla inglés, de manera que se suceden las conversaciones de besugos, que se cruzan sin comprenderse, y que resultan divertidas para el espectador gracias a los subtítulos... Pero esta idea luego se dará la vuelta de una manera muy sugestiva, cuando Abby empiece a progresar como cocinera, pero Maezumi le reproche que su ramen no tiene alma, y le grite que deje de pensar en palabras, que use su corazón… Las palabras, que antes se echaban de menos, ahora son un obstáculo para llegar a la verdad de las cosas. Cuando Abby deje fluir sus emociones, y sus lágrimas se unan al caldo, los comensales también sentirán esa emoción y llorarán (vimos algo parecido en Como agua para chocolate, si recuerdan). (...)


AMPLIAR (Revista nº23)


Roberto González Miguel

También comentó:
La habitación - Taxi Teherán - El caso Fritz Bauer - The lady in the van - El club - Enrique V - Morir todavía - Los amigos de Peter - Mucho ruido y pocas nueces - Frankenstein de Mary Shelley - Hamlet - Trabajos de amor perdidos - Como gustéis - La flauta mágica - La huella - Una pastelería en tokio - Jiro dreams of sushi - The ramen girl.

© Cineclub UNED | 1994-2017