Pantalla Grande

Nunca, casi nunca, a veces, siempre

Una situación límite



Directora: Eliza Hittman

Guion: Eliza Hittman

Fotografía: Hélène Louvart

Música: Julia Holter

Diseño de producción: Meredith Lippincoft

Productoras: Adele Romanski, Sara Murphy

Montaje: Scott Cummings

Intérpretes: Sidney Flanigan, Talia Ryder, Sharon Van Etten, Ryan Eggold, Théodore Pellerin


Idioma (VOSE): Inglés

Duración: 101'

SESIÓN A 23.03.22

Sesión B 30.03.22

Una película de mujeres, hecha por mujeres y sobre mujeres. Un paso más en la igualdad de género en el campo cinematográfico, y acerca de un tema que entra de lleno en lo que en estos momentos predomina entre la progresía social de buena parte de este mundo globalizado y que día a día aparece en todos los medios insistentemente hasta alcanzar, a veces, la saturación. Es positivo defender ciertos derechos, pero cuando se hace de una manera machacona, llega a resultar hasta contraproducente. Nunca, casi nunca, a veces, siempre trata de uno de esos temas delicados de una manera realista que la crítica universal ha reconocido muy positivamente.

La guionista y directora Eliza Hittman está considerada como una nueva e importante voz en el cine independiente, con una perspectiva diferente. Su tercera película, Nunca, casi nunca, a veces, siempre llega para contar una historia ambientada en un mundo real y con unos personajes muy cercanos interpretados por dos actrices, Sidney Flanigan y Talia Ryder, hasta ahora desconocidas en la gran pantalla.

Aquí nos encontramos ante el caso de una joven que se encuentra con un problema que le resulta difícil resolver, especialmente por su situación socioeconómica y por la legislación del lugar donde vive… Autumn, una apática y callada adolescente, trabaja como cajera en un supermercado rural de Pennsylvania. Viéndose obligada a sobrellevar un embarazo accidental y sin alternativas viables para poder realizar un aborto en su propio estado, ella y su prima Skylar reúnen algo de dinero y se embarcan en un autobús rumbo a Nueva York. Con la dirección de una clínica apuntada en un papel y sin un lugar en el que pasar la noche, las dos chicas se adentran en una ciudad que desconocen…

Aunque Nunca, casi nunca, a veces, siempre se hace eco del momento político actual y del tema de los derechos de las mujeres en cuanto a salud y reproducción, el origen de la película se remonta al final del otoño de 2012. Fue entonces cuando el mundo se enteró de la muerte de Savita Halappanavar, una mujer irlandesa de 28 años que en un momento dado de su embarazo empezó a tener un aborto natural e ingresó en un hospital de Galway donde su caso se complicó y se agravó. A pesar de pedir repetidamente que le realizaran un aborto con urgencia, el hospital se negó. A medida que Eliza Hittman reunía información en Internet, descubrió anécdotas que acabarían siendo la historia que decidió contar.

Hittman parece encaminar su filmografía a explorar la sexualidad en la juventud. Así lo hace en sus tres películas realizadas hasta el momento, pero he de decir, que en Nunca, casi nunca, a veces, siempre  lo realiza de una manera algo diferente.

En su ópera prima, It felt like love, Hittman se propone explorar el despertar del deseo sexual de una joven llamada Lila. Esto la llevará a cruzar unos límites que pondrán a la joven en unas situaciones delicadas. En Beach rats, la directora decide tratar la sexualidad a partir de un joven de diecinueve años que duda de su propia orientación sexual. El chico se ve obligado a tener que aparentar frente a su grupo de amigos, la familia e incluso su novia, todo por el miedo que este tiene y las dudas que le albergan.

Hittman vuelve en 2020 con otro drama que explora nuevamente el tema sexual. Esta vez lo realiza de nuevo con un personaje femenino. Autumn, de diecisiete años, tendrá que hacer frente a un embarazo no deseado. El viaje que esta realizará junto a su prima Skylar servirá para proponer temas como la violencia sexual y de género, además del aborto.

El tema del embarazo salta al comienzo del film dando lugar al que va a ser el principal motor de la trama. Sin embargo, quizás supone más una excusa para explorar los temas citados anteriormente. Hittman crea un drama que se cuece a fuego lento, quizás demasiado para ciertos espectadores que no puedan llevar bien este ritmo. Sin embargo, es de agradecer el guion de la directora neoyorquina, un guion simple, sin demasiada complejidad y sin adornos innecesarios. Esto permite centrarse en lo que realmente importa con una historia que avanza fluidamente a partir de pequeños incidentes.

Narrativamente, es una película que navega más entre los silencios y las acciones poniendo su peso más en las interpretaciones de las dos jóvenes actrices, que en los diálogos. Estos suponen una minoritaria parte de la cinta, son escasos, pero naturales y muy fluidos. Los silencios son mucho más importantes que las frases orales, estos nos dan mucha más información de lo que nos da cualquier otro diálogo. Sidney Flanigan, consigue transmitir de una manera natural y brillante el mundo interior de su personaje, sin decir apenas palabras y con una interpretación contenida.

El aborto se trata de manera formal y adulta. La protagonista no se deja llevar por la desesperación; medita su decisión en vez de moverse por instinto. Hittman no pretende juzgar. En ningún momento se hace explícito si es mejor abortar o no, a pesar de que se plantean las dos posiciones. La directora contempla el tema desde lejos, sin entrar en el terreno que pertenece al espectador, quien debe valorar según su opinión y valores. Lo mismo ocurre con el personaje de Skylar, en cierto momento, la joven deberá ir en contra de sus deseos para solventar un problema de la trama. Moralmente la chica no actúa de la mejor manera, pero al igual que con el tema del aborto, la directora no juzga las acciones de la joven, solo nos presenta el tema, el resto depende de nosotros.

Nunca, casi nunca, a veces, siempre, además de ser un alegato en favor de la libertad de decidir acerca de la interrupción del embarazo, es un fresco sobre la violencia de género a la que se enfrentan las mujeres  hoy en día. Un drama íntimo que intenta expresar de un modo lo más objetivo posible las distintas posturas morales sobre un tema candente en la sociedad actual, que incluye las relaciones no consentidas y la violencia machista que en ocasiones lleva consigo.

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