Pantalla Grande

Introducción

UNA HISTORIA EN TRES ABRAZOS



Productor: Hong Sang-soo 

Director: Hong Sang-soo

Guion: Hong Sang-soo

Fotografía: Hong Sang-soo, B/N

Música: Hong Sang-soo

Sonido: Seo Jihoon

Diseño de producción: Kim Min-hee 

Montaje: Hong Sang-soo 

Etalonaje: Kim Jimin

Intérpretes: Shin Seokho, Park Miso, Kim Youngho, Ki Joobong, Ye Jiwon, Seo Younghwa, Kim Minhee, Cho Yunhee, Ha Seongguk


Idioma (VOSE): Coreano

Duración: 66'

SESIÓN 29.03.23

Youngho navega entre su sueño de convertirse en actor, sus dilemas amorosos y las  expectativas de sus padres: un acupuntor de prestigio con quien mantiene una relación distante y una madre inquieta que le anima a centrarse en su carrera. Cuando su novia  Juwon decide viajar a Berlín para estudiar diseño de moda, Youngho la sorprende con  una visita. 

Un cuento de invierno en tres movimientos donde una sonrisa compartida, un abrazo inesperado o un baño helado en el mar pueden ser una oportunidad para empezar de nuevo. 

La idea de la película -afirma el director- nació de mi deseo de trabajar con dos jóvenes actores que, a su vez, eran mis estudiantes. Cuando la nieve empezó a caer, finalizamos naturalmente la primera parte del rodaje. Entonces pensaba en hacer un cortometraje. Pero durante el Festival de Berlín quise rodar una segunda parte e invité a algunas personas de Corea para acompañarme. Tras mi regreso de Alemania, fuimos a la costa este coreana para terminar la película.

El realizador coreano, en esta breve película en blanco y negro, narra la relación entre dos jóvenes a partir de tres episodios de sus vidas separados en el tiempo.

“No puedo abrazar a alguien si no lo siento», dice Youngho, el protagonista de Introduction. El joven le habla a un famoso actor para explicarle los motivos por los que decidió dejar esa profesión, que había empezado tiempo atrás por consejo de él mismo, que es amigo de sus padres. Para Youngho actuar es un problema en las situaciones íntimas como esa o besar a alguien. «Me incomodaba a mí y sentía que incomodaba a mi novia», explica. El actor le contestará y su explicación/enojo quizás sea el punto clave de esta corta, simple y cálida nueva película de Hong Sang-soo cuyas tres largas secuencias terminan, no casualmente, con largos y sentidos abrazos.

Como muchos otros films del coreano, Introduction se divide en partes y en cada una de ellas hay algún tipo de situación en la cual padres presentan a sus hijos a personas que conocen y que pueden servirles en sus vidas. En la primera de las tres, vemos que Youngho es hijo de un doctor al que descubrimos, apenas empieza la película, bastante torturado emocionalmente. En su estudio de acupuntura recibe y trata al actor en cuestión mientras Youngho -con el que claramente no tiene mucha relación- lo espera afuera conversando con su asistente.

En la segunda conocemos a Juwon, la novia de Youngho, que se ha mudado a Berlín a estudiar moda y está allí con su madre, quien la ha puesto en contacto con una artista coreana que vive allí y con la que podrá convivir, usando un cuarto de su hermosa casa. Inesperadamente, Youngho  aparece en la capital alemana, se encuentran en Postdamer Platz -justo al lado de donde debería estar viéndose esta película de haberse hecho la Berlinale en condiciones normales- y conversan sobre la posibilidad de que él se mude también a esa ciudad.

La tercera parte es la más larga (más de la mitad de la breve película de 66 minutos) y, ya de regreso en Corea algún tiempo después, Youngho irá a almorzar con su madre, un amigo suyo y el actor famoso al que conocimos en el primer episodio. En una de esas conversaciones regadas con alcohol tan caras al cine de Hong, la película irá delineando algunos de sus elusivos temas: las relaciones entre padres e hijos (y, más en general, las intergeneracionales), el debate personal que existe entre cumplir el deseo de los padres o seguir cada uno su propio camino, y el azar que muchas veces rige las decisiones que tomamos en momentos clave de nuestras vidas.

Youngho y Juwon, tanto juntos como por separado, tratan de encontrar conexiones emocionales entre ellos y con el mundo que los rodea. Y sufren cuando notan que eso no sucede o que ellos mismos no logran entrar en ese circuito. La playa y el mar en invierno, desolados, figuras reiteradas en el cine de Hong funcionan aquí también como ese lugar en el que la realidad y el deseo se mezclan, y donde acaso la necesidad de sentir algo verdadero -y no “actuado”- lleve a los protagonistas a tomar algunas decisiones arriesgadas.

Esta es una de las más elusivas películas de las 25 que ha hecho el realizador de El día después. No hay en ella temas claros ni evidentes y todo parece avanzar regido en cierto modo por la casualidad, la improvisación, la imaginación o el sueño. Quizás la propia película fue hecha de esa manera y en algún sentido esa combinación refleje algún tipo de filosofía cercana a una idea de dejar que las cosas fluyan y que avancen hacia donde tengan que avanzar. Lo único importante, acaso, sea hacerlo con la gente que uno quiere y, al final de todo, poder abrazarlos de verdad.” (LERER, Diego: Viennale, 2021)

En Introduction, tragicomedia romántico-familiar dividida en tres capítulos y en dos países, prevalece la mágica sensación de estar ante un cine que se despliega en directo. En este caso, la pandemia del coronavirus se instala como discreto pero perceptible telón de fondo, mientras que la acción pasa por Berlín, ciudad que el propio autor visitó para presentar The Woman Who Ran. Escenarios que reflejan nuestro presente y apuntes a pie de página que son fácilmente interpretables como referencias más o menos veladas a la vida íntima del propio Hong Sang-soo. Todo en orden. Aun así, como cabía esperar, Introduction reniega de las zonas de confort. Tras el respiro cromático que supuso The Woman Who Ran, volvemos a la casilla del blanco y negro, que ahora está ocupada por la juventud. Por unas nuevas generaciones que, esto sí, sienten sobre ellas el peso asfixiante de aquellas que les precedieron. Hong vuelve a invocar a probables alter egos, a despertar fantasmas de infidelidades y a beber  soju durante esas discusiones marca de la casa en bares que, por mandato sanitario, han sido convenientemente despejados de público indeseado… Pero esta vez el zoom se fija en los más jóvenes, los que están “introduciéndose” en el mundo; en particular, en la relación que une a los hijos y a las hijas con sus respectivos padres y madres.

La distancia que separa a los primeros de los segundos marca los objetivos y el tono del texto, pero también se refleja en unas imágenes cuya aparente nitidez, en realidad, no deja de abrir interrogantes que no tienen por qué ser respondidos. Un joven, que seguramente es la razón de los rezos de su padre, camina por una playa gélida, pero se detiene, pues siente que, desde muy lejos, su madre le está mirando. Y sí, parece que la mujer le observa desde el balcón de un hotel. Él quiere hacer la mirada suya, pero también sentirse cuidado; ella que le dejen en paz, pero también asegurarse de que su retoño irá por el buen camino… trazado por ella. El caso es que el chico la ve y levanta la mano, pero reprime el gesto de agitar el brazo en el aire, pues ni él ni nosotros sabemos si ella está saludando, o si está fumando, o si simplemente se está agitando el cabello.

Una vez más, Hong, el realizador, guionista, montador, compositor y director de fotografía que sabe que se puede conocer a alguien por cómo bebe y fuma (por sus vicios, vaya), pero también por cómo abraza y besa, propone misterios que no necesariamente deben ser confrontados de manera frontal. Ahí quedan, dispuestos por el camino (vital), cual piedras con las que tropezar incontables veces… y con las que aprender. Los personajes de la expansiva constelación de Hong siguen siendo el recipiente de errores en los que, con suma vergüenza, nos podemos ver reflejados, pero también se comportan como inspiradores fuentes de ternura y sabiduría. La vida fluye a través de todos ellos, y ahora, además, se pasan el testigo los unos a los otros: el cine como eterna introducción hacia esa historia que nunca terminará.” (ESQUIROL, Víctor: Festival de Berlín, 2021)

Gracias a sus métodos de trabajo, Hong Sang-soo ha alcanzado el más alto grado de independencia y libertad creativa entre los cineastas actuales y se ha convertido también en uno de los más prolíficos, llegando a estrenar dos o tres películas al año, financiando cada una con lo recaudado por las anteriores.

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