Pantalla Grande

Emma

“Bella, inteligente y rica”



Directora: Autumn de Wilde

Guión: Eleanor Catton

Sobre la Novela de Jane Austen

Fotografía: Christopher Blauvelt

Música Original: Isobel Waller-Bridge y David Schweitzer

Montaje: Nick Emerson

Diseño de Producción: Kave Quinn

Vestuario: Alexandra Byrne

Productores: Tim Bevan, Eric Fellner, Graham Broadbent y Peter Czernin

Co-Productora: Jo Wallett

Productores Ejecutivos: Amelia Granger y Ben Knight

Intérpretes: Anya Taylor-Joy, Johnny Flynn, Bill Nighy, Mia Goth, Miranda Hart, Josh O’Connor, Callum Turner, Amber Anderson, Rupert Graves, Gemma Whelan, Tanya Reynolds, Connor Swindells, Oliver Chris, Chloe Pirrie


Idioma (VOSE): Inglés

Duración: 124'

SESIÓN A 12.01.22

Sesión B 19.01.22

“Emma Woodhouse, bella, inteligente y rica, con un hogar confortable y un temperamento feliz, parecía reunir algunas de las mejores bendiciones de la existencia; y había vivido casi veintiún años en el mundo sin que casi nada la afligiera o la molestara”. Es la primera y memorable frase de la novela Emma de Jane Austen (1775-1817). En el curso de la historia, descubriremos pronto que, además de esos dones, Emma tiene buen corazón y la mejor voluntad, pero que también es vanidosa, egocéntrica, e inconstante, y que a menudo se equivoca por completo, pero siempre está convencida de que sabe qué es lo mejor para todos… Emma Woodhouse (Anya Taylor-Joy) es todo eso que hemos dicho y, además, no tiene deseo ni necesidad de casarse, pues ya es la señora de su casa: su madre murió cuando ella era pequeña, y ella, viviendo con su hipocondríaco padre (Bill Nighy), es la “abeja reina” de la mansión de Hartfield y el pueblo de Highbury. Ahora su vida feliz ha sufrido una perturbación: la señorita Taylor (Gemma Whelan), la institutriz que ha sido como una madre y su mejor amiga, va a casarse con el excelente señor Weston (Rupert Graves). Y no es lo mismo tener a una señorita Taylor en casa que a una señora Weston a una milla, así que Emma se enfrenta a la perspectiva de largas veladas a solas con su padre. Entonces decide “adoptar” como protegida y nueva mejor amiga a Harriet Smith (Mia Goth), la hija ilegítima de un caballero. Emma está convencida de que ha sido ella quien ha unido a la señorita Taylor y el señor Weston, así que se considera una casamentera infalible. Decide dedicar ese supuesto “talento” a conseguir casar bien a Harriet. Aunque la joven se siente atraída por un aparcero que también la quiere, Robert Martin (Connor Swindells), Emma la convence de que merece algo mejor y hace que se fije en el señor Elton (Josh O’Connor). Estos manejos merecen la censura del mejor amigo de Emma, el único que le dice la verdad y no la adula, el señor Knightley (Johnny Flynn).

Es una verdad universalmente reconocida que nunca nos vamos a cansar de leer y releer las novelas de Jane Austen, ni de ver sus adaptaciones al cine y la televisión. Emma se publicó en diciembre de 1815 (en la primera página de la edición de John Murray, Londres, pone 1816), de manera semianónima (“por el autor de Orgullo y prejuicio”). Fue la última obra publicada en vida de la autora (Persuasión saldría póstumamente en 1818), quien comentó que había decidido crear un personaje que sólo iba a gustarle a ella misma… Emma ha conocido numerosas versiones anteriores. En televisión, ya se emitió una dramatización en directo (BBC) en 1948, con Judy Collins (la primera Emma de la pantalla), que no se conserva, y otras en 1954, 1957 y 1960, una miniserie en 1972, con Doran Godwin y un telefilm en 1996, con Kate Beckinsale. En el cine, llegó primero una versión libre, convertida en película de culto, Clueless (1995) con Alicia Silverstone. Pero las dos “versiones de referencia” eran la película de 1996, dirigida por Douglas McGrath, con Gwyneth Paltrow y Jeremy Northam, y la miniserie BBC de 2009, dirigida por Jim O’Hanlon, con Romola Garai.

La película que nos ocupa se basa en un guión de Eleanor Catton, autora de dos novelas muy estimadas, El ensayo general (2008) y Las luminarias (2013), y de la adaptación televisiva de la segunda. La película empieza un poco antes de la boda de la señorita Taylor, mientras la novela lo hacía un poco después, y hay algunas pequeñas variaciones y (necesariamente) omisiones, pero, en conjunto, la adaptación de Catton es aplicada y respetuosa, condensando muy bien el argumento y los personajes del clásico de Jane Austen, manteniendo muchos de los diálogos (o convirtiendo en diálogos algunas frases de la narradora, como la referida a los bailes), con un resultado que combina el rigor, el detalle y la agilidad. También (cosa notable hoy día) se mantienen las edades de los protagonistas, y la diferencia entre ellos: en el libro, Emma tiene 21 y Knightley 38; en la película, Anya Taylor-Joy tenía 24 (pero podía aparentar menos) y Johnny Flynn 37. Hay que elogiar que no haya ningún anacronismo flagrante (al estilo Bridgerton), y se mantenga la época (period), como se indica con un punto (period) al final del título. Aunque sí se permiten un par de licencias: la escena en que vemos cómo se viste Knightley, y que a Emma le sangre la nariz en el momento de la declaración. También cierta estilización y algún punto humorístico, como las miradas de los criados. A fin de cuentas, no es una obra “realista”, como tampoco lo era la novela. Jane Austen se basaba, efectivamente, en su círculo y su pequeño mundo, pero sus obras no eran meras transcripciones de esa “realidad”, sino una elaboración literaria, filtrada por su talento y su ironía, y por eso seguimos reconociéndonos en ellas doscientos años después.

Este es el primer largometraje dirigido por Autumn de Wilde, fotógrafa y videoartista de prestigio, que hasta ahora sólo había realizado vídeos musicales (Beck, Florence+The Machine), publicidad (Prada), y cortometrajes. Su “ojo fotográfico” se hace presente en una atención a todo lo visual, que brilla especialmente en esta Emma.: la fotografía, los decorados y localizaciones reales, y el vestuario, que es muy colorista y, como toda la película, un punto bigger than life, históricamente creíble pero no totalmente exacto, con detalles como esos grandes cuellos altos en los caballeros. La música también tiene un tratamiento peculiar e interesante. En la columna de al lado, tienen el imprescindible comentario de Ángel García Romero, acerca de la preciosa partitura original de Isobel Waller-Bridge y David Schweitzer. Podemos añadir que Anya Taylor-Joy y Amber Anderson tocaron realmente el piano en sus escenas (y, al igual que su personaje de Jane Fairfax, Anderson es claramente superior); que los títulos incluyen una canción original de Johnny Flynn, que es músico además de actor (“Queen Bee”, en referencia a la abeja reina Emma); y que, en una decisión tan atrevida como acertada, la partitura original se alterna con súbitas irrupciones de piezas folk cantadas a capella, que imprimen un peculiar ritmo y sonoridad a las imágenes.

Tratándose de adaptaciones de Jane Austen, las comparaciones son inevitables, y no sólo sobre el conjunto, sino sobre cada uno de sus elementos y personajes: ¿cuál es la mejor Emma, el mejor Knightley, la mejor señorita Bates, el mejor Elton, etcétera? Para mí, Anya Taylor-Joy es la mejor Emma que he visto en la pantalla (y eso que tengo debilidad por Romola Garai): la protagonista de Gambito de dama ofrece la combinación perfecta de inteligencia, vivacidad, belleza (esos ojos increíbles y expresivos), travesura, egocentrismo, humor, vulnerabilidad y ligereza. Johnny Flynn lo tiene más difícil, si lo comparamos con el Jeremy Northam de la película de 1996 (el mejor Knightley), pero consigue salir airoso. Bill Nighy, qué vamos a decir, soberbio en cada gesto, cada frase y cada arqueo de ceja. Los demás no desmerecen, y no tenemos espacio para compararlos con los de otras versiones, pero destaquemos a Miranda Hart y su locuaz y “robaescenas” señorita Bates, Mia Goth dando profundidad a la atontada Harriet, un sobrecualificado Josh O’Connor como Elton (empieza como petimetre y se revela como un trepa temible), una cálida Gemma Whelan como señora Weston (signficativamente, la única retradada sin sátira ni caricatura), o Rupert Graves como su esposo… En fin, sin ser una versión “definitiva”, lo que sería imposible con una obra de esta riqueza, en la que siempre se podrá encontrar algo más, esta nueva Emma. tiene cartas ganadoras en muchos apartados.

PROXIMAMENTE
Pantalla Grande
El agente Topo

SESIÓN A 28.10.21

Sesión B 02.11.21

PROXIMAMENTE
Ciclo Luis García Berlanga
Esa pareja feliz

Sesión 02.11.21

PROXIMAMENTE
Ciclo Luis García Berlanga
Plácido

Sesión 08.11.21

© Cineclub Uned 1994-2021

info/a/cineclubuned.es - 975 224 411