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Director. Kenneth Branagh
Intérpretes. Michael Caine, Jude Law.
85 minutos

Inglés



OBEDECE LAS REGLAS

Andrew Wyke (Michael Caine) es un escritor de best sellers de novela negra. Vive en una lujosa mansion de alta tecnología, con pinturas y esculturas de grandes artistas modernos, y con toda clase de dispositivos de vigilancia y de domótica. Llega un visitante, el joven Milo Tindle (Jude Law). Vemos su llegada a través de un monitor de seguridad, y a continuación en un plano cenital, que le muestra en la entrada y nos permite comparar su pequeño utilitario con el gran Mercedes del escritor. Tindle es un aspirante a actor, en paro, de ascendencia italiana… y es el amante de Maggie (Carmel O’Sullivan, vista solo en foto), la esposa de Wyke. Ha acudido a casa del escritor para pedirle que conceda el divorcio a su mujer, porque quiere casarse con ella. El intercambio verbal entre los dos hombres es ingenioso e inquietante. Wykes desde la superioridad de su riqueza y su inteligencia, Tindle desde la insolencia de su juventud. El escritor asegura estar deseando librarse de Maggie, pero quiere hacerlo de manera que no vuelva a las dos semanas, así que da un baño de realismo a las aspiraciones románticas del joven: la mujer está acostumbrada al lujo y al derroche, y Tindle no tiene dinero. Su relación no puede durar. Así que le propone un plan criminal que beneficiará a todos… Y mejor no contar nada más.

Yo formo parte de la minoría que no considera La huella (1972) de Joseph L. Mankiewicz una gran obra maestra. Una buena película, sí, pero no un clásico intocable. Por eso no tenía, a priori, nada en contra de una nueva versión de la obra teatral. Pues se trata de eso. y no de un remake de la película (lo mismo que el Henry V de Branagh es una nueva versión de la obra de Shakespeare y no un remake de la película de Olivier). Además, el guión de Harold Pinter, aunque mantiene el argumento, cambia la atmósfera y la práctica totalidad de los diálogos. En la nueva versión, Wyke no escribe novelas tipo Agatha Christie, sino más bien tipo Henning Mankell (Branagh: “No me parecía que Caine pudiera escribir intrigas en la campiña inglesa, le pegaban más las novelas de asesinos en serie”). El atuendo del escritor (traje negro, camisa oscura y corbata) se inspiró en el del propio Harold Pinter. Sigue siendo un ególatra: tiene expuestos sus libros, y un gran mural con una imagen promocional suya y la lista de sus novelas (¡de las que Tindle no ha leído ni una!). Michael Caine explicó que (el personaje de) Laurence Olivier era un excéntrico peligroso y él era “un psicópata asesino” (se basó en un tratado de Psicología sobre celos mórbidos). Por su parte, Milo Tindle pasa de ser peluquero a actor en paro (aunque, como homenaje al film de 1972, Wyke le provoca llamándole “peluquero”). Milo es un personaje más complicado de lo que parece al principio. Cuando entra en escena, parece un tipo ingenuo, con la arrogancia de la juventud, pero inofensivo; a lo largo de la película, vamos viendo quién es en realidad… (...)


AMPLIAR (Revista nº23)


Roberto González Miguel

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